Tú crees que aprendes una habilidad o una técnica, pero la mayor parte de lo que se enseña es el trabajo de alguien más quitándole las partes difíciles.
El WYSIATI de Daniel Kahneman se convierte en "confía en tu instinto.” El OODA Loop del Coronel John Boyd se reduce a "actúa rápido." El trabajo de Greg Williams sobre bases de comportamiento humano termina como una lista de verificación que alguien imprime y reparte en una conferencia. En todos los casos, la idea original requirió años de investigación, pruebas de campo y refinamiento operativo. La versión que se viraliza requiere un diseñador gráfico y treinta minutos.
Seguro has visto estas versiones. Probablemente las has recibido como entrenamiento. Y seguramente se sintieron correctas, porque eran coherentes y fáciles de recordar. Pero ese es el problema, la sobresimplificación de conceptos.
Kahneman dedicó toda su carrera a estudiar por qué las historias coherentes se sienten verdaderas, aunque estén incompletas. Le puso nombre al fenómeno: WYSIATI. What You See Is All There Is (Lo que ves es todo lo que hay).
El cerebro toma la información disponible, arma la mejor narrativa posible y la trata como si fuera el panorama completo. Nunca enciende una alarma. Nunca dice "espera, puede haber más."
Como escribió Kahneman: "Construyes la mejor historia posible con la información que tienes, y si la historia es buena, te la crees. Tenemos una muy cómoda convicción de que el mundo tiene sentido basada en nuestra gran capacidad de ignorar nuestra propia ignorancia." Lee eso otra vez.
No está describiendo un defecto de personas descuidadas, está describiendo el sistema operativo de cualquier cerebro humano, ¡El tuyo incluido! La versión simplificada de su trabajo quita el mecanismo y deja solo la conclusión: la gente tiene sesgos. Eso definitivamente es cierto, pero también es inútil. Saber que tienes sesgos no te dice dónde están escondidos, ni cómo operan cuando tienes que tomar una decisión en segundos. El mecanismo es la parte que importa, y el mecanismo es la parte que quitaron.
Al Coronel Boyd le pasó lo mismo, y todavía estaba vivo cuando empezó el problema de la simplificación de su trabajo. El OODA Loop se enseña en todas partes: Observar. Orientar. Decidir. Actuar. Cuatro pasos en un círculo. El secreto: Hacerlo más rápido que tu oponente. Eso es lo que la mayoría aprende. Eso no es lo que Boyd construyó.
Boyd dedicó décadas a desarrollar una teoría de conflicto que colocaba la orientación en el centro de todo, no como un paso del ciclo, sino como el lente a través del cual observas permanentemente. En su presentación, "The Essence of Winning and Losing," escribió que la orientación "moldea la observación, moldea la decisión, moldea la acción, y a su vez es moldeada por la retroalimentación y otros fenómenos que entran por nuestra ventana de percepción." La orientación, en el modelo de Boyd, es la suma de tu herencia genética, tus tradiciones culturales, tu experiencia previa y cada análisis y síntesis que hayas realizado en tu vida. Determina qué ves. Determina de qué te pierdes en tu entorno. Determina qué opciones se te ocurren y cuáles jamás te cruzan por la mente.

Cuando alguien reduce esto a "actúa más rápido," elimina el único componente que explica por qué la gente falla. Velocidad sin orientación precisa es simplemente llegar antes a la respuesta equivocada. Y la persona que enseña "actúa más rápido" muchas veces ni siquiera sabe que quitó algo. Su orientación nunca fue desarrollada para verlo.
Eso no solo es un insulto. Es el efecto Dunning-Kruger aplicado al trabajo de vida de alguien más. Las habilidades que necesitas para poder evaluar un modelo son las mismas habilidades para las que el modelo se diseñó para construir. Si nunca las tuviste, no puedes saber qué te falta. Sólo sabes que la historia se siente completa (No sabemos lo que no sabemos).
Otro de los grandes pilares de la Conciencia Situacional, Greg Williams, entendió esto operativamente. No se quedó en la teoría sobre la brecha entre lo que la gente cree que ve y lo que realmente está ahí, construyó un método para cerrarla. Empezando por el Combat Hunter Program para el Cuerpo de Marines en EEUU, y evolucionando hacia HBPR&A (Human Behavior Pattern Recognition and Analysis), Williams creó una disciplina que entrena a las personas a establecer bases ambientales y detectar anomalías contra ellas. Desarrollo una técnica para poder descifrar lo que no vemos, basado en lo que sí podemos ver.
La diferencia importa. Una lista te dice qué buscar solo funciona si lo que buscas está presente y es evidente, y sólo funciona hasta que el entorno cambia, y el entorno siempre cambia. Una persona entrenada en la metodología de Williams puede detectar lo que no pertenece, porque aprendió a percibir el entorno como un sistema vivo con patrones que se pueden leer, medir y analizar.
Los programas de Williams han sido probados en combate, validados por investigadores y refinados a lo largo de aplicaciones militares, policiales, de seguridad en aerolíneas y en programas de seguridad escolar. La distancia entre eso y un post de "observa tu entorno y entiende los riesgos que representa" es la distancia entre una disciplina y un eslogan.
Y aquí es donde se pone personal. Si llevas suficiente tiempo en esta industria, te has sentado en capacitaciones que se sentían sólidas. Tomaste notas. Recordaste los puntos clave. Quizás hasta enseñaste esos puntos a tu equipo. Pero si esa capacitación vino de alguien que aprendió la versión comprimida, entonces lo que recibiste fue la copia de una copia.
Cada ciclo de simplificación pierde fidelidad. El mecanismo se desvanece. Las etiquetas permanecen. Y las etiquetas son la parte que se siente como conocimiento.
Kahneman de nuevo:
"Considerando lo poco que sabemos, la confianza que tenemos en nuestras creencias es absurda."
La persona que te enseñó la versión simplificada probablemente era la más convencida de que estaba en lo correcto. Porque la confianza, como Kahneman y Boyd demostraron por separado, no es una medida de precisión. Es una medida de relación. Mientras menos piezas tenga el rompecabezas, más fácil es armarlo, y más seguro te sientes de la imagen que construiste.
Este patrón se repite constantemente. Alguien toma un curso sobre algo que le parece interesante y lo reduce a lo que es fácil de repetir. Y luego vende la sensación de conocimiento sin la sustancia detrás. Muchas veces a propósito, pero más comúnmente porque genuinamente creen que saben. No tienen idea qué quitaron, porque nunca tuvieron la capacidad de orientación para ver que estaba ahí.
Eso no es falta de conocimiento, es la ilusión del conocimiento. Y es más peligrosa que la ignorancia porque viene con confianza incluida.
Las personas que realmente desarrollaron estos modelos no los hicieron simples porque no son simples. Kahneman publicó más de 200 artículos antes de escribir el libro del que la mayoría solo lee el resumen. Boyd presentó "Patterns of Conflict" durante horas seguidas y aún lo consideraba incompleto cuando murió. Williams lleva más de 30 años refinando un método que sigue evolucionando.
La pregunta que vale la pena hacerse no es si la conciencia situacional importa. En eso todos están de acuerdo. La pregunta es si la versión que aprendiste vino de la fuente, o de alguien que la hizo más fácil de digerir.
Y si fue más fácil de digerir, ¿qué fue lo que quitaron?


