Lecciones del asesinato de Adolfo Lagos

Lecciones del asesinato de Adolfo Lagos

Para entender qué sucedió, primero se deben revisar los antecedentes y entender que muchas veces lo creemos que es seguridad es sólo una falsa sensación de la misma. Como yo lo entiendo es la misma razón por la que ponen botones de cierre de cruce en algunas avenidas de Nueva York, el 76% no tienen función alguna[1] pero dan una cierta sensación de poder que a la gente le gusta. Lo mismo sucede con las armas, se las dan a los “Protectores” porque, erróneamente, entienden eso como la solución. Esto no es un problema local, Estados Unidos y el Reino Unido tienen un problema idéntico.

El caso al que voy a hacer referencia es el de Adolfo Lagos Espinosa, directivo de Televisa, el cual perdió la vida el pasado domingo cuando un par de individuos intentaron quitarle su bicicleta y sus escoltas al intentar protegerlo abrieron fuego en contra de los asaltantes y como resultado fue una de las balas la que al parecer lo hirió de muerte. Este caso no es el primero de su tipo y tristemente tampoco será el último, existen casos similares registrados en diferentes lugares del mundo en donde en medio de la trifulca el principal resulta herido y fue el arma amiga la causante de la herida. Todo esto se reduce al entrenamiento y la capacidad de saber utilizar un arma o cualquier otra herramienta de manera adecuada.

La realidad es no sabemos lo suficiente para hacer un análisis adecuado. Lamentablemente la información que nos llega de los medios es incompleta, por lo que sería poco profesional hacer juicios sobre este suceso en particular. Sin embargo, podemos tomar ciertas referencias para analizar el concepto pertinente a protección a ejecutivos, definir los problemas que presenta y tomar acciones para que algo así no vuelva a suceder.

Muchos aspectos sobre la protección ejecutiva actual están basados en las grandes supersticiones, como solemos llamarlas; una de estas es la de los poderes mágicos de un arma de fuego. Muchos escoltas y también ejecutivos son presas de esta quimera. Como toda fantasía ésta también tiene efectos opiáceos que no nos permiten ver la realidad y nos hacen olvidar nuestras verdaderas tareas.

Para poder entender lo que pasó en este caso, primero tenemos que entender cómo funciona la mente humana en situaciones de presa/depredador.

El estrés

Todos los seres humanos tenemos una reacción característica ante el estrés, y aunque creamos saber perfectamente cómo vamos a reaccionar en una situación de este estilo, la realidad es que rara vez lograremos controlar nuestra reacción si no lo hemos practicado anteriormente. En estudios realizados en E.U., se demostró que la gran mayoría de las víctimas de intrusión a casa jamás pudieron llamar al 911 mientras el atacante estaba ahí.

El entrenamiento

Con base en lo anterior, una persona que no ha entrenado la reacción rara vez podrá controlar el resultado del suceso. Esto es una condición fisiológica que se ha demostrado una y otra vez por el Instituto de Estudios de Ciencias Sociales y del Comportamiento Humano del Ejército Norteamericano. La regla de Gladwell, dice que para poder dominar una habilidad se requieren 10 mil horas de práctica, lo cual es poco realista incluso para los equipos más profesionales del mundo, pero aun invirtiendo este tiempo en practicar una habilidad, si esta no es la adecuada, el resultado será el mismo. Es decir, una técnica incorrecta resultará en una habilidad inadecuada y peligrosa.

En su libro On Combat, el Teniente Coronel de la armada norteamericana, Dave Grossman hace un análisis interesante acerca de varios sucesos de intercambio de fuego en donde podemos apreciar la causa real de este tipo de incidentes:

1.      Michael Carneal

Heath High School
West Paducah, Kentucky, EU
1 de diciembre de 1997

A sus 14 años, Michael Carneal abrió fuego en su escuela a un grupo de estudiantes que estaban rezando después de clases.

Disparos: 8

Aciertos: 8 (todos en la cabeza y el torso).

Proporción: 100%

2.      Amadou Diallo

Nueva York
El Bronx
4 de febrero de 1999

Cuatro policías de la unidad de crímenes callejeros dispararon en contra Amadou Diallo de 23 años, afuera de su departamento, al confundirlo con un violador.

Disparos: 41

Aciertos: 19 (desde las piernas hasta la cabeza).

Proporción: 46%

 

En ninguno de los casos los atacantes estaban bajo fuego contrario, sin embargo, Michael Carneal tuvo un acierto de 100% mientras que los policías de Nueva York sólo tuvieron un acierto del 46%. Esto no es raro en casos donde la policía tuvo que abrir fuego ya que la proporción de éxito siempre ha dado mucho que desear.

Entonces ¿cuál es la diferencia en estos dos casos?

Es el entrenamiento, Michael Carneal pasó cientos de horas detrás de una pantalla de video practicando su habilidad con escenarios cada vez más realistas, solamente le tomó una visita a un campo de tiro real para trasladar su habilidad virtual a fuego real. Al contrario de las policías, las cuales tienen pocas oportunidades de entrenar en escenarios de combate[2], usualmente lo hacen una o dos veces por año en E.U. y muy rara vez en México.

Un ejecutivo muchas veces piensa que por tener escoltas armados nada le va a suceder y, además, sus escoltas son responsables de su seguridad -por ello él cree que puede hacer todo lo que le venga en gana en la manera que se le antoje y los escoltas lo deben de resolver-. A los escoltas los ve como un mal necesario y además no los quiere cerca -que estén “a distancia” independientemente de la zona y lugar donde se muevan-. Con frecuencia los ejecutivos de seguridad dan las recomendaciones preventivas pero el ejecutivo hace caso omiso -al fin “nunca pasa nada” y “los de seguridad son unos exagerados”-. Por otro lado muchos escoltas consideran el arma como una varita mágica con la que van a resolver cualquier problema que se les presente por ello hacen dejan a un lado las medidas preventivas.

Ahora bien, el entrenamiento que en la mayoría de los casos se proporciona a los escoltas, es totalmente reactivo, es decir, está enfocado en las pistolas, las artes marciales y cosas semejantes de tal suerte que están programados para que en cualquier situación usan sólo estos recursos.

Como resultado tenemos una combinación explosiva en la cual no hay una planeación, no se estudian las posibilidades, no hay evasión de riesgos.

El ejecutivo es “El Jefe”, es quien manda, decide cómo va a ser el operativo, a qué distancia, qué hacer y que no -al fin y al cabo están armados y en cualquier caso ¡van a disparar! -.

Suponiendo que las noticias del evento son ciertas -es justamente lo que ocurrió- al ver una crisis se recurrió a la única herramienta que los escoltas tenían, la pistola “su varita mágica”, la cual resultó ser su peor enemiga.

El Sector Necesita Evolucionar

Para poder avanzar como sector es fundamental cambiar el paradigma reactivo, y empezar a trabajar con los ejecutivos. Explicarles los alcances de su equipo de protección, hacerles ver de manera clara cuáles son las medidas preventivas y cual es la manera en la que él debe colaborar con su equipo de protección y con los ejecutivos de seguridad para realmente minimizar los riesgos.

La capacitación debe estar enfocada en la prevención y se necesita tener un sistema contundente que permita anticiparse y evitar riesgos, así como la práctica continua de modelos de amenaza para poder tener respuestas más adecuadas en diferentes situaciones.

Un giro de 180 grados, de lo reactivo a lo preventivo, es necesario para lograr nuestros objetivos y mejorar la muy dañada imagen de este sector. A su vez no podemos perder de vista que la protección ejecutiva también tiene situaciones reactivas las cuales deben de ser manejadas de manera preventiva.

Vamos a aterrizar esto al campo de las armas de fuego. Si bien hemos dicho hasta ahora que el arma de fuego no es una varita mágica y que la protección ejecutiva moderna está fundamentada en la prevención, es importante saber que en ciertos esquemas de protección el arma de fuego puede jugar un papel como la herramienta que es. Debe de ser la última de las herramientas a disposición de todo nuestro esquema de protección y debe de ser manejada de manera muy profesional.

El entrenamiento adecuado es la solución

El portador de arma debe de pasar certificaciones semestrales, tener prácticas de tiro mensuales, así como cursos de legítima defensa para conocer perfectamente el marco legal de actuación.

¿Qué incluyen estos entrenamientos?

 Legítima defensa: Conocer la ley que rige la legítima defensa para saber cual es el marco jurídico de actuación del portador de armas, saber cuando puede y cuando no accionarla, desenfundarla, en qué momento una agresión deja de ser real, actual o inminente. Aplicando este conocimiento y haciendo uso responsable del arma de fuego, le facilitará el trabajo al abogado encargado de demostrar y justificar una legítima defensa, así como, para un automovilista es importante y es su obligación conocer el reglamento de tránsito, para un portador de armas es su responsabilidad conocer a fondo la legítima defensa. Es muy importante saber que él será responsable de explicar, por cada ojiva que salga de su arma, pegue en donde pegue, el porqué pegó en un lugar que no era el que estaba buscando pegar.

Capacitación responsable de la manipulación del arma: El primer módulo que debe de conocer el portador de armas de fuego es el de los fundamentos de tiro y manipulación de armas. Es común que existan escuelas que enseñen a los cuerpos de protección ejecutiva a descender de los vehículos disparando, correr con el protegido mientras disparan y repelen agresiones, hacer disparos desde formaciones y demás ejercicios raros sin razón real del porqué lo hacen. Una vez más, Hollywood hace acto de aparición en esto.

Muchos instructores especializados como Adam Painchaud, director de la Sig Sauer Academy, en su video Shooting While Moving: Practical Applications  y  Rob Pincus, en su libro Counter Ambush: The Science of Training for the Unexpected Defensive Shooting y Combat Focus Shooting: Intuitive Shooting Fundamentals, dicen que disparar mientras se está en movimiento es un volado en el cual el porcentaje de probabilidad de perder es muy alto y más si se suma que puede haber gente alrededor de tu objetivo.

Capacitación sustentada en ejercicios pertinentes a su ramo: Conocer como responde tu cuerpo y tus emociones bajo estrés es una situación de alto riesgo, haber practicado el número de horas suficientes que avalen el desarrollo de las habilidades necesarias para ser eficiente en el manejo del arma. Dentro de esta capacitación es muy importante tener instructores que sepan enseñar, además de tener conocimiento sobre tema que están enseñando, es importante que dejen una huella positiva dentro del estudiante, ya que así el aprendizaje es más completo y deja a un lado las huellas negativas con base en gritos, golpes y humillaciones.

Sesiones de entrenamiento y práctica: Por último es importante actualizar las habilidades por medio de prácticas enfocadas a la habilidad que se pretende mantener. La práctica debe ser constante y estar dirigida para que el resultado sea el deseado.

Referencias:

[1] New York Times: Pushing That Crosswalk Button May Make You Feel Better, but … by Christopher Mele, Oct. 27, 2016 [https://www.nytimes.com/2016/10/28/us/placebo-buttons-elevators-crosswalks.html].

[2] On Combat, The Psychology and Physiology of Deadly Conflict in War and in Peace, by Lt. Col. Dave Grossman and Loren W. Christensen, United States of America: Warrior Science Publications, 2008.

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