Mi experiencia en una persecución criminal

El 22 de enero de 2014 a las 11 pm aproximadamente me paso lo que nunca, una camioneta de la nada trato de cerrarme el paso. Se trataba de una camioneta Windstar medio vieja, y aparentemente intentaba asaltarme o algo similar, esta es mi experiencia personal durante y después del incidente:

Lo primero que me vino a la mente cuando la camioneta trato de cerrarme el paso en calles muy angostas de Cuajimalpa, es que era algún conductor enojado, que no faltan en las calles de México, y que probablemente me había cerrado o algo por estilo; cuando este me cierra el paso completamente y se amarra me di cuenta que era algo más serio; sin embargo mi reacción en automático fue esquivarlo y rebasarlo por la izquierda que había dejado un hueco y acelerar, pero este siguió insistiendo en detener mi marcha a como dé lugar, todavía me siguió por varias cuadras a lo largo de esta calle obscura.

Mi reacción natural fue la de incrementar mi la velocidad para poner distancia entre nosotros, sin embargo debido a la mala planeación y negligencia de algunos en Cuajimalpa, cada tope me obligaba a disminuir la velocidad ya que había otros vehículos frenando en ellos. Como la camioneta insistía en seguirme, mi primera reacción fue cambiar de ruta para no guiarlo hasta mi casa y tratar de buscar uno de los múltiples retenes, que violando la constitución, están instalados por toda la delegación. Eventualmente me topé con uno.

Lo que experimenté.

Siendo esta la primera vez que realmente me veo involucrado en una persecución de alto riesgo la experiencia es interesante; lo primero que descubrí es que mi entrenamiento en manejo evasivo me colocaba claramente muy por encima en habilidad a la del persecutor, al grado de que lo que fuera que el intentara siempre pude anticipar sus movimientos y colocarme de manera que siempre tuviera una ruta de escape y siempre tuve claro que lo único que no podía hacer era detener mi vehículo.

Esta sensación me dio la seguridad y confianza necesaria para seguir adelante sin hacer tonterías que pudieran causar un accidente, lo que ultimadamente me haría caer en sus manos. Y lo más importante de todo: buscar ayuda. Definitivamente si no tuviera estas habilidades la historia no hubiera sido tan sencilla.

El retén.

El Comandante del retén lo detuvo pero lo llevo media cuadra adelante, al cabo de 30 minutos regreso, habiéndolo dejado ir; me dijo que no sabía quién era y que no me quería meter con él. ¿Para qué quiero a la policía? Pues precisamente para no tener que tratar con él. En fin, esta es la foto de la placa de la patrulla que protege a este tipo de gentes, tengan cuidado ya que si no es un retén donde haya muchos testigos, puede ser cómplice y en lugar de ayudar puede perjudicar.

Al interrogar al comandante solo se quedó callado ya que hasta sus compañeras lo cuestionaron, no supo que decir. Ya se le informo al delegado directamente y este solo respondió que no estaba bajo sus atribuciones y que no había nada que el pudiera hacer.

Conclusión.

Lo que es una realidad es que si la policía no nos va a ayudar, es indispensable que todos tengamos las habilidades para salir de una situación similar, sobre todo los jóvenes que están más expuestos a esto cuando salen de noche. Habilidades que claramente pueden salvar vidas, y que más vale tenerlas y no necesitarlas, que necesitarlas y no tenerlas.

Los 5 errores mortales de un conductor

  1. Volverse complaciente
  2. No reaccionar
  3. No dejar siempre una ruta de salida.
  4. No conocer nuestro entorno.
  5. Falta de Habilidades (Entrenamiento)

Información y calendarios de cursos en www.securitydriving.mx o al Teléfono (55) 1085 7264.